La suerte de Camila Arteche

Camila Arteche Granma
FOTO/ Rafael Martínez Arias

Desde niña lo tenía claro “voy a ser actriz”, le decía a su madre, al tiempo que fue consecuente con el sacrificio de esa meta y comenzó por dedicarse durante años, los domingos, a un programa de radio. 

Quizás, hoy cuando Camila Arteche pronuncia la palabra “suerte”, evoca un resultado de aquel esfuerzo, que no combina con la justificación de los fracasados, sino ante las realidades de la actuación en el país.

“En Cuba hay pocas posibilidades de trabajo para todos los que estamos en este medio y digamos que he estado en el lugar indicado o no sé…, pero tal vez si se le pudiera llamar suerte, he tenido casi siempre trabajo.

“Se realizan muy pocas películas al año, casi ninguna es producción completamente nacional; en televisión cada vez tenemos menos opciones porque ya teleplay casi no se hacen, ni cuento, tampoco novelas y se quitaron los espacios de aventuras, entonces, qué queda para los actores”.

Una expresión de duda congela unos instantes el rostro de la joven artista, que pese a la sequía audiovisual y apenas 6 años de graduada, tiene “un montón de obras de teatro”, varios proyectos televisivos y cinco filmes en su currículo.

“Bailando en Cuba, es lo más difícil que he hecho en mi vida porque la dualidad de trabajar para la televisión para millones de personas y estar al mismo tiempo frente a un teatro para ese otro público, es muy difícil; tener todo el tiempo un chicharito en el oído que te indica lo que debes hacer y a la vez hablar es muy difícil; tener el texto y al unísono improvisar y volver a caer en el texto es complicadísimo también; y lo otro es, como actriz estoy acostumbrada a hacer personajes, y ahí era yo”, dice con una sonrisa indisoluble a su andar y que no abandona aunque el tema a debate duela.

Mientras en el cine disfrutó de rodajes nacionales como Bailando con Margot y El Acompañante.

“Yo había hecho antes cine, pero nunca con directores cubanos. Mi primera película fue con Venezuela y la segunda con un director norteamericano, pero lo de uno es lo de uno.

“Las grabé al mismo tiempo a  las dos, lo que fue súper agotador, de mucho trabajo, de estudio y horas sin dormir porque eran diferentes épocas, personajes, diversa imagen”, suspira lento, suelta una carcajada y cuenta que los peluqueros la querían matar, pero “aprendí muchísimo de ambas experiencias”.

“La última que hice saldrá este año, Sergio y Serguei, de Ernesto Darana”, destaca.

Detrás de Lisandra, la paciente optimista con Sida, Celesta, una joven revolucionaria empleada doméstica de una mansión habanera, u otro personajes a los filmes precedentes, se descubre a una Camila Arteche, amante a rodearse de amigos y de compartir con la familia, intrépida y capaz de complementar la vida y su sueño.

“Hago cabaret, es mi comida, la mantención de mi familia; también tengo la suerte de eso y de poder escoger de alguna manera ciertas cosas que hago. Gracias al cabaret me pude hacer mi casa, encima de la de mi mamá y mi abuela”, ejemplifica satisfecha.

“Ahora mismo estoy en el Habana Café del capitalino hotel Meliá Cohíba con PMM, pero estuve tiempo en Macumba Habana, con varios proyectos audiovisuales como Habaneando y en Tropicana”, agrega y tras una pausa para tomarse unas fotos con admirados que la reconocen, vuelve al diálogo.

¿Entre el cine, el teatro, y la TV con qué te quedas?

“Con todos, todos son diferentes y tienen su encanto. Lo importante es enamorarse de cada cosa que hagas, de involucrarte en el trabajo y de comprometerte y hacer lo mejor que puedas. El Teatro es súper efímero, el actor tiene muchas más libertades; el Cine es para la historia; la TV, sobre todo en Cuba, es la manera de llegar más a la gente porque es donde más te ven, y la Radio, desde niña me ayudó porque hice entrevistas en vivo o sea para reaccionar rápido me sirvió, hasta el cabaret te da experiencia.

“El público debe confiar en que vendrán muchas cosas buenas”.

Con el paso de los años probablemente la madre de la pequeña que anhelaba ser actriz entendió que no se trataba de una simple quimera sino de la conquista del presente, que se debate en la suerte del sacrificio y lleva al éxito.

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Autor: Geidis Arias Peña

Redactora reportera de prensa del periódico La Demajagua, Granma, Cuba

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